PARQUE NATURAL DEL ESTRECHO
 
CASTILLO DE SANTA CATALINA
 

Cronología:
Aunque su origen se remonta a una antigua ermita del siglo XVI, su uso como fortificación se debe a finales principios del siglo XIX, con la Guerra de la Independencia 

Localización:
El Castillo de Santa Catalina se encuentra sobre un cerro que en el pasado fue una pequeña isla. 

Historia:
La posición estratégica de Tarifa, fundamental para el control del Estrecho de Gibraltar y la defensa de la costa andaluza, hizo que se levantasen sucesivamente varias construcciones defensivas. Para ello uno de los lugares preferentes en la defensa sería el Cerro de Santa Catalina, un montículo desde el que se divisaba Tarifa, y al que ya las crónicas medievales castellanas aluden. Sobre este se construyó en el siglo XVI una ermita dedicada a Santa Catalina de Siena, al que dio nombre. Este cerro se encontraba elevado unos veinte metros, entre la ciudad amurallada y la isla de las Palomas, y cuando subía la marea se convertía en un islote. 

Ya en el siglo XVIII, por la distancia que mantenía esta con respecto a la villa, hizo que la ermita funcionara como lugar donde pasaban la cuarentena aquellos viajeros que llegaban a su puerto con epidemias. También esta misma razón provocó que albergara en su interior un almacén de pólvora. 

No obstante, su defensa se remonta a 1812 cuando tras el intento de invasión napoleónica, los ingleses empezaron a fortificar el lugar; aunque no llegó a concluirse. Incluso hubo luego un fortín de artillería del que todavía quedan algunos restos.
La construcción del actual castillo de Santa Catalina, obra de 1929, evoca la tipología de un castillo-palacio goticista, levantado para instalar en su estructura un telégrafo óptico de señales marítimas de la Marina de Guerra, que no llegó a usarse por entonces. 

El islote cobró de nuevo importancia durante la segunda guerra mundial al fortificarse los alrededores del castillo con nidos de ametralladoras y varios búnker, utilizando en su construcción presos políticos republicanos. 

Esta estrategia respondía a un plan de fortificación de toda la zona del Estrecho desde 1940, alrededor de la colonia británica de Gibraltar, cuando Franco jugaba con la posibilidad de hacer realidad sus ambiciones territoriales poniéndose al lado del III Reich, que deseaba controlar el Estrecho. 

Tras 1941 estos fortines cumplieron una función defensiva ante una eventual invasión por parte de los aliados que no se produjo. Finalizada la contienda el castillo fue reutilizado como vivienda por algunas familias tarifeñas. Más recientemente, se instaló un semáforo para el control del paso de buques en 1972, junto con un Observatorio Meteorológico de la Armada, el más meridional de la Península Ibérica y de Europa. Este centro ha estado en funcionamiento hasta el año 2000, pasando desde entonces a ser propiedad municipal.

Arquitectura:
El castillo consta de una alta torre de planta cuadrada con varias ventanas rectangulares y ojivales, presentando en altura dos balcones muy acusados al exterior con arcos apuntados como miradores. 

El conjunto se remata en su parte superior por friso de arquillos apuntados. La torre está unida a un espacio rectangular amurallado con almenas coronadas por remates piramidales, en el que se abren una serie de ventanas rematadas por arcos apuntados y decorado por un friso de arquillos apuntados similar al anterior.

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