PARQUE NATURAL DE DOÑANA
 
 

Si bien el carnaval, la Semana Santa y las fiestas patronales, generalmente celebradas estas últimas en primavera o verano, ofrecen igual o más popularidad en los pueblos de Doñana que en el resto de Andalucía occidental, la romería a la ermita del Rocío es con diferencia la celebración por excelencia, no sólo por la intensidad con la que se vive entre sus habitantes sino por ser singular de este entorno y común a todos los pueblos vecinos al Parque.
 
De este modo, la ermita de El Rocío, localizada en el límite occidental del Parque, y que guarda la talla de la virgen del mismo nombre del siglo XV, recibe anualmente la visita de miles de peregrinos el miércoles antes al domingo de Pentecostés. Estos peregrinos, organizados en hermandades que identifican a un pueblo, parroquia o entidad, recorren a pie durante días la distancia entre sus lugares de origen y la ermita del Rocío, ataviados con unas características vestimentas: sombrero de ala ancha, camisa blanca, chaqueta corta y pantalones ceñidos componen la vestimenta masculina, mientras que las mujeres visten trajes de una pieza con faldas llenas de color y volantes. 

Frente a la austeridad y seriedad de la Semana Santa, El Rocío es una fiesta religiosa llena de alegría y desenfreno que ha desarrollado toda una cultura musical folklórica, ya que el camino y las paradas nocturnas suelen acompañarse de numerosos cantos en honor a la virgen interpretados con guitarras, flautas y un característico bombo.
 
El momento cumbre de estas fiestas se vive con la procesión. Tras rezar el rosario el domingo de pentecostés, los peregrinos se agolpan junto a la reja que guarda la imagen de la Virgen esperando el momento de saltarla para tomar la imagen. Este instante se producía tradicionalmente al alba del lunes, no obstante, en la actualidad suele darse en torno a las dos o tres de la mañana. Desde ese momento miles de personas pugnan por tocar el paso de la virgen en una vasta extensión cubierta por la multitud que poco a poco va a aproximándose a cada uno de los estandartes de las distintas hermandades, conocidos como “Simpecados”, todo ello después de haberse aproximado a las marismas del coto de Doñana.
 
Además de la romería del Rocío, en Sanlúcar de Barrameda se puede disfrutar de la feria de la manzanilla a finales de mayo y principios de junio, una fiesta en la que la este vino se vuelve protagonista. Sin embargo, aún más singular y original resultan las carreras de caballos que se organizan en el mes de agosto. Durante seis días repartidos en dos ciclos, los visitantes pueden admirar estas carreras sobre la arena de la playa que ofrecen su mejor espectáculo con el atardecer de fondo.