PARQUE NATURAL DE DOÑANA
 
 

Doñana, debido a su popularidad, es uno de los Parques Naturales que mejor se están adaptando al turismo sostenible y más amplia oferta ofrece, habiendo acomodado diversos “centros de visitantes” con este fin. Tal es el caso del Centro de El Acebuche, próximo a la zona más occidental del recinto, que ofrece rutas por senderos naturales, puestos para el avistamiento de aves, y material audiovisual con el que comprender mejor el parque. Del mismo modo, el Centro de El Acebrón, un palacio construido en los años 60 del siglo XX y situado en la zona conocida como Arroyo de la Rocina, ofrece una muestra ilustrativa de cuáles son los usos tradicionales de las tierras de Doñana.
 
En la zona próxima a nuestra visita destacan principalmente dos de estos centros: la Fábrica de Hielo y el de Bajo de Guía. El primero de ellos se divide en dos grandes áreas de exposiciones dedicadas a explicar las diferentes áreas y ecosistemas del Parque, y a analizar el papel del hombre sobre el medio, respectivamente. Esta última incide, entre otros aspectos, en la repercusión local que tuvo el descubrimiento de América. Bajo de Guía, por el contrario, es la cita previa para adentrarse en el Parque. En él, se provee de planos, guías, material didáctico, fotografías y el asesoramiento de personal especializado a todo aquél que se acerque a sus dependencias.
 
Sanlúcar de Barrameda, por su parte, dispone de numerosos rincones que hacen de la propia localidad un punto de visita de especial atractivo. Los amantes del vino encontrarán en el museo de la manzanilla o en las bodegas Barbadillo y La Gitana una completa visión de las artes vinícolas que caracterizan a este caldo perteneciente a la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry. 

Por otro lado, los Palacios de Medina Sidonia y de los Infantes de Orleans, así como el barrio alto con sus casas señoriales, constituyen el escaparate ideal en el que descubrir el alto grado de interés que la nobleza y las clases más pudientes han tenido por esta localidad, antaño por su prosperidad económica y los negocios de ultramar, y en la actualidad como lugar de descanso. 

Finalmente, aquellos que busquen disfrutar de la naturaleza hallarán en la playa de la Jara un paisaje diferente por su situación junto a la desembocadura del Guadalquivir y por ser un lugar geográfico estratégico desde el que puede divisarse Chipiona y su faro en un extremo, y Matalascañas en el lado opuesto. La proximidad al parque permite además, divisar la curiosa escena de los jabalíes aproximándose a la orilla del mar.

       
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