PARQUE NATURAL DE DOÑANA
 
 

Desde que en 1963 el estado español adquiriera en la provincia de Huelva las primeras 7000 hectáreas con la ayuda del Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF), el Entorno Natural de Doñana ha logrado un desarrollo espectacular hasta alcanzar las 53.835 hectáreas que comprende en la actualidad, y el excelente grado de preservación que presenta. Es precisamente en este año de 1963 cuando José Ibáñez Martín crea la Estación Biológica de Doñana, un centro de investigación dependiente del CSIC que ha supuesto un factor decisivo en la destacada atención que la comunidad científica ha dedicado a este espacio y, en consecuencia, en la protección de sus riquezas naturales.
 
No obstante, el Parque Nacional de Doñana no se crea hasta cinco años más tarde, en 1969, con una extensión por aquel entonces de 35.000 hectáreas. Posteriormente, diversas áreas han ido anexándose en diferentes momentos, la primera y más determinante de estas ampliaciones, llevada a cabo en 1978, incluyó a las conocidas durante mucho tiempo como “zonas de preparques”, entre ellas las zonas correspondientes a nuestra visita: los preparques Este y Sur, que abarca desde el Brazo de la Torre por el oeste, hasta la orilla de la desembocadura del río Guadalquivir por el este y la casa de El Matochar por el norte. 

La Junta de Andalucía declaró estas zonas de preparque como Parque Natural en 1989, diferenciándose de este modo del Parque Nacional que, si bien la distinción entre Parque Natural y Parque Nacional suele basarse en un nivel de protección superior de este último con respecto al anterior, en este caso obedece únicamente a razones administrativas entre el gobierno central y el autonómico. 

De hecho, en 2006 se aprobó la cesión de la administración absoluta del Parque Nacional a la Junta de Andalucía y ha empezado a utilizarse el término “Espacio Natural de Doñana” para incluir a ambas áreas como una única unidad. Este cambio administrativo, por otro lado, no ha conllevado una simplificación de los niveles de protección sino que, por el contrario, distingue varios grados según áreas geográficas y su riqueza medioambiental.
 
La atención y el esfuerzo de las administraciones e instituciones medioambientales con sus diversas distinciones oficiales es la prueba más accesible para comprender la importancia ecológica de este enclave. De este modo, a los correspondientes nombramientos de Parque Nacional en 1969 y Parque Natural en 1989, debemos sumar el de Reserva de la Biosfera por parte de la UNESCO en 1980, la inclusión en la lista de humedales del Convenio Ramsar en 1982, o la declaración de Patrimonio de la Humanidad en 1994, por parte también de la UNESCO.
 
En lo que respecta a sus características paisajísticas, destaca en su orografía por ser una extensión especialmente llana, ya que su altitud máxima la localizamos la Loma del Chocolate con 47 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, esta característica no evita que Doñana esté dominado por ecosistemas muy diferentes, estas diferencias se explican por la marcada evolución del terreno que en la actualidad continúa el proceso de colmatación de humedales que ha venido produciéndose durante siglos. La presencia de dunas móviles y el desarrollo de determinadas especies vegetales que inciden en el comportamiento de estas dunas también son factores decisivos sobre esta variedad. Principalmente, y de forma general, el paisaje de Doñana puede dividirse de la siguiente manera:
 
• Caños: espacios localizados en zonas profundas y que permanecen encharcadas durante largos períodos de tiempo. Son zonas de alta salinidad poblada de especies que dependen de dicha humedad. 

• Coto: constituido por extensiones de bosque mediterráneo en las que dominan las especies de matorral. El coto se asienta sobre un terreno de arena ya es