PARQUE NATURAL DEL ESTRECHO
 
 
 

La cocina más estrictamente local del Estrecho se beneficia de las características principales de su emplazamiento geográfico y de la industria pesquera que históricamente ha sido el motor económico de su población. En ella domina por tanto el pescado, esencialmente la urta, el atún, el mero, o el pargo, que son preparados de múltiples formas. 

Su proximidad con Marruecos ha supuesto una notable influencia en el modo de cocinar algunos de sus platos característicos y en el uso de las especies como en la moruna de caballa, el pargo o las sardinas a la moruna, y en la repostería como en las pastas de almendra. Uno de sus platos propios, la “urta a la tarifeña”, combina diversas materias primas propias del Estrecho, ya que en él, la urta es servida ligeramente estofada en vino y acompañada de champiñones y diversos bivalvos. Asimismo, Tarifa mantiene una tradición en la conserva del pescado heredada de la influencia de los fenicios y de la actividad que el imperio Romano desarrolló en Baelo Claudia.
 
Entre las carnes y al margen de su actividad ganadera, el conejo y las perdices han sido durante mucho tiempo ampliamente consumido por su población, muy por encima del gusto por estas especies en la zona norte de la provincia de Cádiz.
Finalmente, el Estrecho suele consumir otros platos que comparte con la tradición del resto de la provincia: atún mechado, berza con tagarninas, huevas, caballas asadas o urta al cogñac.