PARQUE NATURAL DEL ESTRECHO
 
 

Debido a la importancia del entorno tanto por las características naturales de su ecosistema como por sus restos históricos, podemos clasificar los lugares de interés utilizando como criterio estos dos aspectos.
 
Para un contacto con la naturaleza, lo más recomendable es acudir a los casi 20 emplazamientos habilitados óptimos en el avistamiento de aves. En este sentido, es aconsejable acudir a los servicios de un guía si se es neófito en la ornitología y o no se conoce el comportamiento climático del Estrecho, ya que el éxito para elegir el emplazamiento correcto y conseguir ver aves depende en gran medida de la valoración de estos factores. Además, se puede poner en peligro el ecosistema acudiendo de forma desorganizada a los humedales de la zona.
 
Igualmente, las dunas de la playa de Bolonia suponen todo un espectáculo natural que incluso han llevado a las autoridades a aumentar su nivel de protección declarándolas Paraje Natural. La acción de los vientos de levante ha construido este monumento natural de 200 metros de ancho por 30 metros de alto en muchos puntos desde el que además puede disfrutarse del enebro costero, la camarina y la sabina rastrera.
 
Desde un punto de vista histórico, el Estrecho resulta un lugar muy adecuado para disfrutar de las pinturas rupestres y las construcciones megalíticas de la prehistoria, de entre las numerosas cuevas destaca la cueva del Moro. Aunque presenta un complicado acceso, este es sin duda el mejor emplazamiento para disfrutar de grabados de equinos fechados en el paleolítico superior. Anteriores en el tiempo, son los restos conocidos como Necrópolis de Algarbe que es un magnífico ejemplo de construcción funeraria de la edad del Bronce.
 
Otra de las destacadas joyas arqueológicas son las ruinas romanas de Baelo Claudia, uno de los conjuntos arqueológicos más accesibles y atractivos para los no instruidos en la materia por su excelente estado de conservación y por no exigir, por tanto, un alto esfuerzo imaginativo por parte del visitante. A pesar de que Baelo Claudia fue una ciudad romana menor en comparación con otras urbes andaluzas de este imperio, es sin duda el mejor sitio para conocer como era una ciudad romana por el alto número de elementos que pueden apreciarse en ella, religiosos (templos), políticos (Foro), administrativos (archivo municipal, curia), industriales (fábrica de salazones), infraestructuras comunitarias (acueductos, mercado y calles) o de ocio (teatro).
 
Finalmente, la propia ciudad de Tarifa conserva un patrimonio muy valioso, especialmente el relacionado con su pasado almohade. Es aquí donde puede visitarse el famoso castillo desde el que Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Niebla, lanzó el cuchillo al sultán benimerín Ibn Ya’qub para que cumpliera su amenaza de matar a su hijo.

       
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