PARQUE NATURAL DE LA BREÑA
 
 

A pesar de que la mano del hombre ha intervenido en gran medida con el medio para dar forma a la vegetación del Parque, especialmente en los bosques de pinos (Pinus pinae) que dominan la mayor parte de su paisaje, se asume que el paisaje natural original no debía diferir demasiado del que actualmente se puede disfrutar. Esta conclusión se extrae de observar su excelente integración con las condiciones climatológicas; con otras especies no antropogénicas como los acebuches de mayor edad, matorral, o los enebros y sabinas; y la las áreas en las que no ha existido una actuación significativa del hombre.

En el caso de los pinares, su aparente homogeneidad se debe a la inclusión de sólo dos tipos de pinos: el pino piñonero (Pinus pinae) y el pino carrasco (Pinus halepensis), principalmente, pero muy especialmente por el desarrollo que han tenido en su crecimiento dentro del Parque. Precisamente, bajo este criterio del crecimiento se pueden establecer tres grandes grupos:
 
El primero de estos grupos es el que se sitúa en la zona más al norte del parque, ocupa la mitad de la extensión de dicha zona y corresponde a los ejemplares más longevos, puesto que fueron plantados en una primera campaña durante las primeras décadas del siglo XX. En ocasiones es posible apreciarlos acompañados de otros más jóvenes. La especie que compone este primer grupo de las dos mencionadas anteriormente es el pino piñonero, se ubica así en la mejor área para sus características, ya que se encuentra ligeramente más al abrigo de las condiciones extremas de viento y salinidad del litoral. 

El segundo grupo es el llamado pinar medio, el cual está situado en la zona central y oriental del parque, y es también el de mayor extensión de los tres grupos. Su plantación está fechada a mediados del siglo XX y obedeció a un plan para retener el desplazamiento de las dunas móviles que, empujadas por el viento de levante, tendía a desplazar la arena hacia el noreste destruyendo las tierras fértiles. 

Finalmente, un tercer grupo plantado durante la década de los setenta correspondería al de los pinos en vías de desarrollo. En este tercer grupo el pino piñonero continúa siendo la especie principal pero es también el conjunto donde puede hallarse mayor número de pino carrasco, sobre todo en las áreas más expuestas a condiciones climatológicas agresivas, puesto que tiene una mayor resistencia. Esto es en la zona suroeste del Parque. No obstante, este último grupo sería en realidad el ubicado entre el monte Breña y el monte Duna.
 
Entre las especies no arbóreas, se puede localizar un conjunto notable de especies propias de suelos arenosos y pobres en nutrientes, tales como el juaguarzo blanco (Halimium halimifolium), arbusto de aspecto plateado con flores doradas de gran tamaño y que puede alcanzar más de un metro de altura; la pegamoscas (Ononis natrix), también de tonos amarillos en sus flores pero con hojas muy pegadizas que le permite obtener alimento adicional de determinados insectos; el romero (Rosmarinus officinalis), arbusto leñoso y perenne muy aromático muy utilizado como condimento culinario; o el zaguarzo (Cistus salvifolius), una jara de flor blande de unos 4 centímetros cuya hoja recuerda a la salvia por sus formas ovaladas, rugosas y con pelos. 

Todas éstas presentes en las zonas más costeras como la que conduce a la Torre del Tajo. El matorral mesófilo, por el contrario, se localiza en zonas más abrigadas de los acantilados evitando de este modo condiciones climáticas más severas. Son ejemplos de estas especies la anagalla o muraje (Anagallis murelli) con flores de tonos azulados; la acetosella (Rumex acetosella) de flores rojas menudas y utilizada para numerosos usos medicinales; o el madroño (Arbutus unedo), un arbusto que puede alcanzar varios metros de alturas y cuyo fruto de color rojo es muy ap

       
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