PARQUE NATURAL SIERRA DE GRAZALEMA
 
 

Al igual que la mayor parte de los pueblos andaluces, y más concretamente de la zona occidental, las fiestas populares están marcadas por un fuerte carácter religioso, en las que la Semana Santa, el corpus, las romerías y las fiestas en honor al patrón marcan el calendario de las poblaciones. Sin embargo, a pesar de esta aparente homogeneidad, estas fiestas suelen presentar particularidades en cada pueblo dejando así una marca de identidad sobre ellas.
 
La Semana Santa suele manifestarse en todas las poblaciones con procesiones históricamente importadas de la tradición sevillana que han conservado de forma más perdurable elementos característicos de los inicios estas fiestas, muy visibles en la ornamentación de los pasos. No obstante, el protagonismo durante la Semana Santa de la Sierra suele concedérsele al Domingo de Resurrección característico religiosamente por el carácter alegre que contrasta con el dolor de la pasión de los días anteriores. 

Un elemento presente en estos pueblos durante este día es la figura de Judas y su destrucción. Una reproducción del apostol sirve para personificar el concepto del mal y, con el fin de librarse de él, el pueblo destruye dicha figura. Se trata generalmente de un muñeco creado con materiales de desecho, y que suele ser quemado públicamente durante este día. La forma de destrucción suele ser en si uno de los aspectos más singulares de cada rincón, en Benamahoma, por ejemplo, la figura es lanzada a un toro con el fin de que la rompa.

Otra práctica frecuente es la de soltar un toro por las calles para que los habitantes del pueblo huyan de él, la interpretación de esta manifestación pagana no está demostrada pero algunas hipótesis la vinculan también con el hecho religioso del mal. Este toro puede ser echado a la calle totalmente suelto, con los pitones embolados o incendiado, aunque en la Sierra es más común verlo atado. La población de Grazalema, por el contrario, presenta esta fiesta no durante el domingo de resurrección sino en las fiestas patronales en honor a la Virgen que se celebran a mitad del mes de julio.
 
Desde el punto de vista visual, suele ser muy llamativas las manifestaciones de la fiesta del corpus en las cuales implican a toda la población en su organización y, en este sentido, Grazalema, Benamahoma y Zahara de la Sierra destacan especialmente. En esta última población, las paredes y suelos de sus calles quedan tupidas casi en su totalidad por las ramas de varias especies árboles y arbustos que sus vecinos han colocado en el trayecto procesional de la custodia. 

Destaca también la festividad más pagana de todas: las fiestas de moros y cristianos. Una celebración muy extendida por toda España, especialmente por la zona de levante, pero que la Sierra de Cádiz suele tener un carácter mucho más desenfadado, sobre todo por la vestimenta del bando de los moros. Hoy puede disfrutarse de ella en Benamahoma en el mes de agosto. En ella, la población se divide en dos bandos para luchar simbólicamente por la imagen de San Antonio de Padua y, a diferencia de en otro lugares en los que los moros son convertidos al cristianismo, estos mueren al final de la lucha en mano de los cristianos.

       
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