PARQUE NATURAL SIERRA DE GRAZALEMA
 
 

Siete variedades de peces, treinta y cuatro de anfibios y reptiles, cuarenta y cuatro de mamíferos y, ciento treinta y seis de aves conforman la distribución de las más de 200 especies de vertebrados con que cuenta el parque, un número muy alto propiciado por alta cantidad de alimento vegetal que posee la zona. La mayor parte de ellas se encuentran protegidas por alguna normativa de ámbito nacional o internacional.
 
Dentro de este catálogo, hay varios datos que resultan especialmente interesantes. El primero de ellos es que de los cuarenta y cuatro mamíferos casi una veintena son variedades de murciélago, lo que comparado con el resto de la fauna ibérica supone que algo más del 70% de las especies de murciélago de la Península se encuentran catalogadas dentro del parque. Esto lo convierte es una de las principales colonias de Europa de este mamífero. El elevado número de murciélagos se debe, por un lado, a la gran cantidad de cuevas y la profundidad de éstas y, por otro, a la enorme concentración de vegetación.
 
En segundo lugar, merece también nuestra atención la variedad amplia de aves existente, ya que a las óptimas condiciones naturales que se dan para la cría de especies sedentarias, se une el hecho de que el Parque se encuentra en la trayectoria de una de las principales vías de las aves migratorias del norte de Europa. Esta circunstancia ha sido la responsable de que el Parque sea tan popular entre los aficionados a la ornitología e incluso se haya desarrollado una industria turística en torno a ella.
 
Al igual que en la vegetación, existen especies que por razones culturales o importancia científica son hoy símbolo y seña de identidad del Parque, tal es el caso del buitre leonado (Gyps fulvus) y la cabra montés (Capra pirenaica subsp. hispanica), pero en este caso se debe a las amplias colonias de ambas especies existentes. Concretamente, y en el caso de esta última, las zonas con mayor número de ejemplares son la Sierra del Pinar y el macizo de Líbar. Asimismo, las rapaces destacan en este apartado de las aves, y muy especialmente el alimoche y el águila-azor perdicera por encontrarse muy amenazadas. Estas especies se unen a otras rapaces como el abejero europeo, los aguiluchos, el búho real, el águila calzada, el águila culebrera y el milano negro.
 
El parque tiene igualmente una enorme importancia por la presencia de reptiles protegidos como la lagartija ibérica pero sorprende, sin embargo, que siendo una región rica en arroyos y humedales, los anfibios y peces no cuenten con una variedad análoga a la de otras especies animales.
 
Finalmente, resulta inquietante imaginar el ecosistema de la Sierra con algunas de las especies que se extinguieron en su momento de esta zona por la acción del hombre, como el oso pardo en el siglo XVI o el lobo y el quebrantahuesos en el siglo XIX.