PARQUE NATURAL SIERRA DE GRAZALEMA
 
 

El área conocida como Parque Natural de la Sierra de Grazalema es en realidad un vasto espacio natural mucho mayor al que comprende la población del mismo nombre. De hecho, dentro de los límites de este entorno se circunscriben un total de trece municipios, de los cuales ocho pertenecen a la provincia de Cádiz (Benaocaz, El Bosque, El Gastor, Grazalema, Prado del Rey, Ubrique, Villaluenga del Rosario y Zahara de la Sierra) y otros cinco a la provincia de Málaga (Benaoján, Cortes de la Frontera, Jimena de Líbar, Montejaque y Ronda) En concreto, se trata de 51.695 hectáreas de terreno situadas en las zonas nororiental y noroccidental de las provincias de Cádiz y Málaga, respectivamente, y que coinciden con la zona occidental de la cordillera Bética, la cual se extiende desde Alicante hasta el Peñón de Gibraltar.

El interés por esta zona suele proceder de muy diversas motivaciones. Desde un punto de vista histórico, podemos encontrar entre sus límites numerosos restos y yacimientos arqueológicos que prueban la presencia humana desde los primeros asentamientos del paleolítico, especialmente, en las cuevas que componen este entorno, y entre las que destacan las de la zona oriental, con la cueva de la Pileta como principal exponente. Asimismo, hallamos vestigios de las principales culturas que han habitado la zona occidental de Andalucía. Tal es el caso de la civilización romana con las ruinas de las ciudades Iptuci, en el Cabezo de Hortales de Prado del Rey; la de Ocurris, mucho más importante que la anterior y ubicada en el término municipal de Ubrique; o la más cercana, Lacidulia, situada en la Ribera de Gaidovar de Grazalema y de la que se conservan escasos restos. 

Con mucha más presencia y trascendencia en la actualidad, por otro lado debido a los 500 años de ocupación, podemos percibir la herencia árabe en la organización urbana de las ciudades, la arquitectura de sus casas, lo angosto de sus calles o en el característico color blanco que da la cal a sus pueblos y que es hoy seña de identificación turística. Sólo debemos prestar atención a los nombres de las poblaciones para apreciar cómo la mayor parte de ellas son de fundación árabe.
 
Por otro lado, desde el punto de vista antropológico, resulta llamativo la organización de su población en núcleos urbanos y la ausencia de caseríos aislados como suele ser habitual en otras zonas dominadas por un rico entorno natural. Esto, no obstante, se debe a razones histórico-culturales influenciadas principalmente por el mencionado pasado árabe.
 
Sin embargo, la riqueza y el atractivo principal reside en su ecosistema que guarda unas características únicas. El pinsapo, especie arbórea del género de las Abies y una de estas particularidades que lo diferencian del resto de entornos naturales, motivaron a la UNESCO en 1977 para declararlo como “Reserva de la Biosfera”. Siete años más tarde, con la creación del parque natural, se toma conciencia plena del conjunto de riquezas naturales endémicas de este paraje, y se inicia con ello una importante labor de preservación que se extiende al conjunto actual de hectáreas con la ley de parques naturales de 1989. En la actualidad, la Junta Rectora dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía es la responsable directa de la gestión y coordinación con comités científicos, ayuntamientos, grupos ecologistas y asociaciones vecinales y de cazadores para conseguir proteger, conservar, estudiar y difundir este característico ecosistema.
 
Su singularidad está originada principalmente por las condiciones climatológicas que le confieren la combinación de su cercanía al mar y su orografía. Más concretamente, al hallamos ante un conjunto montañosos tan próximo al mar y en medio de la confluencia de los vientos fríos procedentes del poniente atlántico y el levante cálido del mediterráneo, dichos

       
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