Parque Genovés
Estilo:

Decimonónico

Localización:

Se extiende paralelamente a la avenida del Dr. Gómez Ulla, entre el tramo final del Paseo de Carlos III y el Parador Hotel Atlántico

Historia:

Aunque fue creado en 1892 al más puro estilo decimonónico, su origen se remonta a finales del siglo XVIII cuando entre los cuarteles del Campo Santo y de la Bomba y la parte de la muralla que daba al mar, se situaba un paseo mal cuidado y desarbolado, conocido popularmente por el “Paseo del Perejil”, el cual fue reformado y transformado en 1854, pasando a denominarse Paseo de las Delicias. 

El actual parque fue proyectado por el arquitecto valenciano D. Eduardo Genovés i Puig, en honor al cual recibió el nombre. Sigue el modelo de jardín francés, donde destaca la presencia de una gran variedad de plantas de procedencia diversa. Su inauguración definitiva se efectuó en 1892, añadiéndose un pequeño, pero bonito estanque con distintas aves acuáticas, como patos y gansos, que aún hoy se conserva. 

También se le dotó de una cascada, fuentes y glorietas en la que se levantan monumentos, el del célebre botánico gaditano José Celestino Mutis, presidido por un busto en mármol realizado por José Gargallo en 1932; o el dedicado a José María Pemán, obra de Juan de Ávalos (1967). Otras obras destacadas, son la popular fuente de los niños del paraguas, el monumento dedicado al gran naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, o el monumento a la Duquesa de la Victoria, una noble dama gaditana que abandonó y renuncio a su vida cómoda y placentera para dedicarse al cuidado de los heridos de la Guerra de Marruecos, que ejecutó en 1925 el escultor Julio González Pola.

Arquitectura:

Se trata de un paseo longitudinal, bordeado de cipreses bellamente recortados y con frondoso parterres, cuyo eje central denominado de las palmera está complementado con piezas verdes de estructura irregular repletas de árboles, arbustos y plantas ornamentales. 

Entre las principales especies arbóreas mas destacables hemos de citar la presencia del metrosideros o pohuttukawa, un raro ejemplar originario de Nueva Zelanda de flores rojas, así como dragos, ficus de porte respetable, diversas especies de palmera y una amplísima selección de plantas, autóctonas e importadas, que dotan a este parque de un gran interés botánico.