Acuartelamientos históricos (La Carraca y Tercio de la Armada)
Cronología:

Siglo XVIII

Estilo:

Historia:

Con motivo de la creación de la nueva población de San Carlos, creada para unificar en un mismo lugar a la población castrense, se ideó la construcción de una serie de edificios destinados a uso militar, entre los que se encontraba el Cuartel de Batallones, el Hospital de San Carlos y la Escuela de Suboficiales. 

El Cuartel de Batallones, usado hasta hace poco por el Tercio de Infantes de Marina, fue diseñado entre 1770 y 1775 por Vicente Ignacio Imperial de Digerí, y su construcción quedó concluida en 1798, conformando una plaza con el desaparecido Hospital Militar de San Carlos, en uso hasta 1975. 

Mientras que la Escuela de Suboficiales, -que a lo largo del tiempo ha tenido distintos usos ya sea como sede de la Capitanía General o como Escuela Naval para oficiales hasta 1943-, fue levantada junto al Panteón de Marinos Ilustres, en simetría con otro edificio similar formando un frente que miraba hacia la Carraca, otro de los establecimientos a destacar dentro de lo que es la Población Militar de San Carlos. 

El Arsenal de la Carraca, seria un núcleo importantísimo que contribuyó con su desarrollo al de la propia población, pues en él se ubicaron los diques y talleres que la convirtieron en el primer centro de construcción naval de España. 

Fue concebido como un conjunto arquitectónico y urbanístico, y aún conserva algunas de sus construcciones más singulares, entre las que destacan la iglesia, la enfermería, el Pabellón del Ramo de Ingenieros, las Puertas de Tierra y del Mar y el Edificio de las Cuatro Torres, todas ellas pertenecientes a la primera época del Arsenal, cuya construcción fue promulgada en la Real Orden de 3 de octubre de 1752 por Fernando VI.

Arquitectura:

La planta del Cuartel de Batallones responde a las exigencia militares que de este edificio se hizo, como funcionalidad, amplitud y economía, dotándolo de planta rectángulo donde tras atravesar una primera zona a modo de vestíbulo y área de oficinas se pasaba a través de una extenso pasillo al patio de armas, de forma ochavado y con galerías, concebido como lugar para los soldados. 

Mientras la Escuela de Suboficiales, diseñada por el Marqués de Ureña, director de las obras de la población desde 1789, tiene planta rectangular organizada por cinco patios de los que el central, de forma circular, está cerrado por una montera acristalada. En torno a este existe una amplia escalera en elipse o caracol que lleva a la planta noble del edificio. La fachada principal presenta una hermosa arcada de siete vanos de medio punto rematados por frontones triangulares y curvos, con balconada central rematada por pilastras almohadilladas y cornisa volada con el frontón central y su tímpano caracterizado por una representación alegórica sobre la milicia.