Baluarte de la Candelaria
Cronología:

Aunque fue construido en el ultimo tercio del siglo XVII, con posterioridad, en concreto durante el siglo XIX, sería reformado y remodelado en algunas de sus dependencias.

Estilo:

Arquitectura militar

Localización:

Localizado en la Alameda Marqués de Comillas, frente al Gobierno Militar, sobre un frente rocoso denominado como Cabo Chico.

Historia:

Este baluarte, que junto con el de San Felipe y las fortificaciones próximas a la Caleta, suponía una gran mejora para la protección del frente de noroeste de la capital gaditana, no sólo por su total dominio del canal que deba acceso al puerto, sino también por estar dotado de ocho cañones de gran potencia de fuego que le permitía ser respetado por los posibles enemigos que pretendieran atacar la ciudad.

Se construyó en 1672 cumpliendo la orden dada por el Gobernador Militar de la Plaza de Cádiz D. Diego Caballero de Illescas sobre un ángulo saliente del terreno, convirtiéndose en la empresa defensiva más ambiciosa realizada en el Cádiz de la segunda mitad del siglo XVII y el mejor ejemplo de su género conservado en la ciudad.

Utilizado como cuartel, maestranza de ingenieros o palomar del servicio colombófilo del cuerpo de ingenieros, en la actualidad está siendo utilizado con fines culturales, para lo cual fue sometido a un gran proceso de restauración, incorporándosele elementos arquitectónicos contemporáneos en contraste con las estructuras originales. Además ha sido remodelado en alguna de sus dependencias para poder convertirlo en el Museo del Mar, nombre con el que también se le conoce a este edificio.

Arquitectura:

De planta irregular debido a que sus muros se adaptaron a la orografía del terreno, se trataba de una plataforma elevada para cañones, construída sobre una serie de bóvedas que forman la propia estructura hacia el mar. Esto se completó en el siglo XIX con la edificación de salas anexas de carácter militar, que conformarían la fachada actual de la Alameda. 

Sobre sus muros exteriores se sucede un conjunto de casamatas, mientras que el interior está delimitado por una serie de pabellones que rodean un gran patio, donde aislado y como medida preventiva habitual se encontraría el polvorín conformado por una gruesa bóveda reforzada por contrafuertes.