Torre del Puerco
Cronología:

Siglo XVI

Localización:

Situada en la llamada loma del Puerco junto a la playa de La Barrosa, en el límite entre los términos de  Chiclana y Conil.

Historia:

Mandada construir a finales del siglo XVI como parte del sistema defensivo que se extendían desde la desembocadura del río Guadiana hasta Gibraltar, prolongándose por la costa mediterránea, con el objetivo de mantener vigilada y a salvo de piratas y maleantes la costa andaluza, y concretamente la gaditana.

Mediante la construcción de una serie de Torres que hacían las funciones de Vigía y se encontraban separadas unas de otras a una relativa distancia, se tenía controlada todo el litoral, y en caso de cualquier ataque o acercamiento enemigo, unas torres avisaban las torres vecinas mediante un sistema de ahumados y señales con fuego, que servía para alertar a las poblaciones para que estuviesen preparados.

Con el paso del tiempo estas torres quedaron en desuso, aunque en 1811 y con motivo del asalto francés a la provincia gaditana durante la Guerra de la Independencia, fue testigo de una de la más cruentas batallas que se dieron entre las tropas anglo españolas y francesas, la Batalla de Chiclana, librada entre la Torre del Puerco y la Bermeja, en un lugar próxima a Sancti Petri. Ya durante la segunda mitad del siglo XIX sirvió como atalaya desde donde controlar el avistamiento de atunes.

Recientemente los intereses especulativos han rescatado del olvido la torre, que ha sido objeto de polémica y disputa entre los ayuntamientos de Conil y Chiclana, que la reclamaba como perteneciente a su término municipal. Pero deslindes efectuados en siglos anteriores demuestran que la torre se sitúa en la primera línea de la divisoria de ambos términos.

Arquitectura:

 

De planta circular y sólida construcción de unos 8 metros de altura, interiormente tiene su estructura abovedada. Realizada en mampostería de piedra y mortero de cal, el único ornamento que poseía era una imposta o cornisa que separa el parapeto de su terrado del resto del cilindro. 

La puerta de entrada estaba situada a media altura y opuesta al mar, para impedir su asalto, y a ésta se accedía por una escalera retráctil.