Castillo de Jimena
Cronología:

Construcción árabe del siglo XIII d.C., declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931.

Estilo:

Arquitectura militar musulmana

Localización:

Situado sobre el cerro de San Cristóbal en cuya ladera se formó la ciudad.

Historia:

Sobre su origen quedan aún muchas incógnitas que despejar. Mientras algunas hipótesis lo remontan a la etapa almohade del siglo XII, otras lo aproximan a la época clásica debido a la aparición en su interior de restos arqueológicos romanos. Sin embargo, la cronología más aceptada lo sitúa durante el período nazarí correspondiente a los siglos XIII y XIV, siendo después reformado y reutilizado a lo largo de los siglos y sufriendo un progresivo deterioro y reutilización de sus materiales. 

Asentado sobre la colonia fenicia de Oba, -nombre que también mantuvieron los romanos-, tras la caída del Imperio y en tiempo de los visigodos, sería el puesto defensivo y de vigilancia de la villa, pasando posteriormente a manos bizantinas. Así hacia el año 750 tenía Jimena gran importancia comercial entre los moros, que hicieron de ella una fortísima posición militar, adquiriendo el Castillo su máximo esplendor y utilidad, ya que por muchos años fue frontera Nazarí con los territorios cristianos. Así estos conquistadores musulmanes llevaron a cabo una serie de actuaciones encaminadas a reforzar la posición de Jimena como enclave estratégico, para lo cual tuvieron que levantar una nueva fortificación. 

Perteneciente unas veces al Waliato de Málaga y otras al Rey Moro de Granada, cayó en dos ocasiones en poder de los cristianos, que la volvieron a perder, conservándola los granadinos hasta poco antes de su rendición. Ya en 1489, tras la reconquista, pasó al Señorío de los Ponce de León, Duques de Arcos, asistiendo con su bandera a la toma de Granada y siendo tal el valor de sus jinetes que los Reyes Católicos le dieron el título de Lealtad en 1493, y más tarde, en 1498, Carta de Fuero Real.

Arquitectura:

La construcción es circundada por un complejo cinturón de murallas, de forma irregular y alargada, adaptándose perfectamente al escaso terreno disponible en la cima, al estilo Nazarí. Presenta los típicos torreones de trecho en trecho, con planta cuadrada o rectangular y las diferencias en su fachada revelan las sucesivas reformas y restauraciones que sufrió el conjunto, confirmando la importancia que tuvo durante los siglos de las guerras de frontera. Para su edificación se aprovecharon los muros de un edificio romano de excelentes sillares, así como inscripciones latinas, que formarían parte del mismo edificio.


El castillo, muestra una planta alargada que se expande por la cima del cerro. La puerta de acceso al recinto, estaba formada por doble arco de herradura apuntado policromado y en cuya estructura se puede observar la presencia de dos lápidas de origen romano reutilizadas como material de acarreo. Esta puerta estaba protegida en su lado izquierdo por la llamada Torre del Reloj de la Villa, La Torre Albarrana, que con 6,30 m de ancho, 4,53 m de largo y 13,19 m de alto, estaba colocada en lugar avanzado con respecto al muro ya que se trataba de la parte menos pendiente del cerro y por lo tanto la más vulnerable. Unida al muro principal por medio de una puerta, su cubierta estaba formada por una bóveda de cañón con techo de ladrillo donde se conserva una ventana en la parte lateral. 

Traspasada la puerta accedemos al amplio Patio de Armas, hoy desarticulado, en uno de cuyos extremos y protegido por una doble muralla que obliga a un acceso acodado, se encuentra la Torre del Homenaje, que se conserva en relativo buen estado. Es la torre más alta del conjunto, con una altura de 13 metros, y mejor fortificada. De planta circular, oculta en su interior otra más antigua y reducida, de planta poligonal. Tiene dos plantas internas, cubiertas con bóvedas de paños muy restauradas y por su estilo, parece mudéjar, incluso directamente de época islámica, lo que le conferiría gran interés, por ser en Occidente muy raras las torres islámicas de planta circular, en vez de cuadrada, rectangular o poligonal, que es lo usual. 

Justo en el lado contrario se ha ubicado el cementerio y casi a sus pies se sitúan los aljibes, posiblemente construídos en 1171 por el arquitecto Al-Aaay-Yais y cuya estructura formada por arcos de medio punto sobre pilares parece cubre buena parte del subsuelo. 

Actualmente este castillo está en muy mal estado de conservación por causa de la barbarie de los hombres. Las tradiciones populares de tesoros escondidos han provocado que las gentes excavaran en él, así mismo muchos de sus sillares fueron utilizados como cimientos y muros de las casas de Jimena (prueba de ello han sido los restos encontrados en diferentes casas), pues hasta hace muy poco tiempo era el castillo cantera fácil para la construcción de edificios públicos y privados.

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