Castillo y Alcázar de Medina Sidonia
Cronología:

Construido por los árabes sobre otra fortaleza anterior, tras la conquista de Alfonso X "El Sabio" (1264),y mandado destruir en 1813

Estilo:

Arquitectura militar medieval musulmana

Localización:

Situado en la parte más alta del cerro donde se emplaza la ciudad de Medina Sidonia

Ubicación:

Historia:

Primero fenicia, luego romana y posteriormente visigoda, la actual población de Medina Sidonia tiene su origen en la Cora musulmana del mismo nombre de la que fue cabecera, época durante la cual se construyó una fortaleza defensiva, de unas 11 hectáreas y que englobaba toda la ciudad. 

Conquistada por Alfonso X el Sabio en 1264, pasó a formar parte de la línea fronteriza con el reino nazarí de Granada. Formaba un triple recinto, compuesto por una cerca exterior que circundaba la villa, por encima de ella se situaba el alcázar, y dominando todo, el castillo, levantado en el siglo X sobre una antigua fortaleza romana y cuyos adarves abrazaban la totalidad del conjunto 

En el año 1.279, Alfonso X concedió los castillos de Medina Sidonia y Alcalá a la orden militar de Santa María de España, creada por el mismo monarca en el año 1.272, ordenándole que la fortaleza se llamara "Estrella", de donde quizás venga el nombre del castillo y campos de Torre Estrella, que fue construido en la segunda mitad del siglo XIII. 

La orden de Santa María desapareció en el año 1.280, y Sancho IV concedió a la orden militar de Santiago los castillos de Medina, Alcalá y Vejer. María de Molina hizo señor de Medina a Alonso I Pérez de Guzmán por 150.000 maravedíes viejos, y de él pasó en el año 1.430, bajo el reinado de Juan II, a Luis de Guzmán, maestre de Calatrava.

El mismo monarca, el 17 de febrero de 1.445, elevó a título de ducado el gobierno de la ciudad en la persona de Juan Alonso III de Guzmán, conde de Niebla y adelantado mayor de la Frontera de Andalucía, confirmando el nombramiento como hereditario en 15 de febrero de 1.460. Con el establecimiento del Ducado de Medina Sidonia, se construyó un recinto amurallado.

En 1.472 recibe de Enrique IV el título de ciudad y Medina Sidonia comenzaría así a pertenecer a la casa de los Guzmán hasta la supresión de los señoríos en el siglo XIX. El propio duque, aprovechando las continuas incursiones de piratas en Cádiz, pretendió, en el año 1.474, devolver el obispado a Medina Sidonia preparando el claustro de la iglesia mayor para este fin.

En el siglo XVI comenzaron las demoliciones del triple recinto amurallado con que contaba la ciudad, concediéndose licencia para usarlo como cantera en otras construcciones civiles y militares. Se construyó así la iglesia mayor, y se desmochó en ese mismo tiempo la llamada torre de Doña Blanca, en la que según la tradición fue enterrada doña Blanca de Borbón, mujer de don Pedro I el Cruel, que murió por mandato de su marido a manos del ballestero Juan Perez de Rebolledo.

Arquitectura:

Alcázar y castillo fueron los elementos fortificados que completaban el sistema defensivo de Medina Sidonia, construidos sobre una antigua fortaleza romana y compuesto en su conjunto por una amplia muralla de origen musulmán, elaborado con sillares de muy cuidada elaboración a partir de piedras de canteras que se hallaron en el término municipal, protegía un espacio de 11 hectáreas en el que se englobaba la ciudad. 

Estas murallas reutilizadas a lo largo de la historia, llegando hasta la situación actual donde aún se conservan algunos fragmentos y sobre todo tres de sus puertas. 

La Puerta del Sol, denominada así por estar orientada hacia la salida del sol; la puerta de Belén o Arco de Belén, que conduce al corazón de la villa medieval, junto a algunos lienzos de la antigua muralla, torreón y Caballerizas del Duque. La puerta de la Salada es hoy comúnmente conocida como Arco de la Pastora. Se trata de una puerta árabe del más puro estilo musulmán, con un arco de herradura y una gran escalinata, que data del siglo X. 

El castillo fue mandado destruir en 1813 y sus materiales fueron reaprovechados para otras construcciones. Lo mismo ocurrio con el Alcázar, que al parecer también fue reutilizado en la construcción de la iglesia de Santa María la Coronada.