Restos de ciudad amurallada
Cronología:

Fue construida por los almohades en el siglo XII

Estilo:

Arquitectura militar medieval

Localización:

Los importantes restos conservados de la muralla urbana de Jerez de la Frontera se ver en las calles Ancha, Muro y Porvera de la localidad jerezana.

Historia:

La ciudad de Jerez de la Frontera, conocida como la Scherisch musulmana, alcanzará durante los primeros años de la penetración musulmana en la Península, un cierto protagonismo económico y militar, que durará hasta su caída en manos cristianas en 1264 por el rey Alfonso X "el Sabio". 

Estos conquistadores musulmanes llevaron a cabo un intenso programa urbanizador, sobre todo durante los periodos almorávide (1087-1146) y almohade (1146-1264), realizándose el amurallamiento de la ciudad y la traza de sus calles, configurando así el trazado urbanístico de lo que hoy se llama casco antiguo. 

Tras varios asaltos, la Jerez Musulmana cae definitivamente en manos cristianas, allá por el año 1264, cuando las tropas del rey Alfonso X el Sabio entran en la ciudad y expulsan a sus habitantes. A partir de entonces la ciudad queda incorporada al reino de Castilla, pero los peligros y ataques no cesarán, y los recién llegados vivirán con continuos sobresaltos y peligros debido a la cercanía de la frontera con los musulmanes, que no dudan en intentar rescatar sus posesiones mediante todo tipo de ataques y escaramuzas, pero el recio sistema defensivo lo impide. 

En 1380, por privilegio de Juan I, la villa pasa a denominarse Jerez de La Frontera, aunque ya desde la batalla del Salado (1340) con la derrota de los benimerines por Alfonso XI, la frontera “real” se había trasladado a tierras granadinas. A partir de entonces los jerezanos disfrutan de paz, y Jerez vivió un fuerte desarrollo cultural, social y económico impulsando su agricultura, comercio e industria vinatera.

Arquitectura:


Estas defensas estaban construidas en su mayor parte en hormigón o tapial y encintado doble de ladrillo, material constructivo característico del mundo islámico; y presentaban en su origen una estructura cuadrangular y disposición en tramos mas o meno regulares de torres adosadas a sus muros, primitivamente trece de las que sólo se conservan siete -algunas muy modificadas-. 

Los distintos lienzos dan paso a varias puertas que marcaban los caminos de Arcos, Medina, los Puertos o Sevilla. En el límite de las mismas se ubicaron iglesias, en los correspondientes arrabales, que son hoy joyas artísticas de un período histórico respectivo. 

La muralla estuvo precedida de otro muro más bajo, de unos cuatro metros de altura y coronado de almenas, cuya finalidad era servir de primera línea defensiva ante los ataques externos.