Castillo de Aznalmara o Tavizna
Cronología:

Edificación defensiva nazarí construida en el siglo XIII, que en 1949 fue declarada Monumento Histórico.

Estilo:

Arquitectura militar medieval

Localización:

Aznalmara se encuentra en el término municipal de Benaocaz situado sobre un escabroso cerro que se alza en medio de un valle a unos quinientos metros del río Tavizna

Historia:

Esta construcción tuvo un papel relevante en la defensa de una extensa zona de dominio musulmán comprendida entre Benaocaz y Arcos. El nombre primitivo de esta fortaleza es el de Aznalmara, tal y como aparece en la Crónica de los Reyes Católicos de Mosén Diego de Valera, en la Crónica de Hernado del Pulgar y el la Historia de los Reyes Católicos, de Andrés Bernáldez. 

Su origen se remonta al siglo XIII adscrita a la arquitectura militar nazarí, permaneciendo en su dominio hasta 1410. Tras la conquista de Antequera por el infante don Fernando, se invitó al condestable Rui López Dávalos para combatir contra varias fortalezas que oponían resistencia al poder castellano, como eran las de Teba, Azanalmara, Cabeche y Xebar.

En la toma del castillo de Aznalamara sobresalieron las huestes de Arcos capitaneadas por Pedro Mateos de Palacios, que vio recompensado su valor cuando Don Fernando le nombró alcaide de esta fortaleza. Años después este baluarte debió perderse, cayendo nuevamente en manos árabes. 

En 1485 el Marqués de Cádiz, al mando de las gentes de Arcos y Jerez la tomó definitivamente, concediéndole los Reyes Católicos el señorío de las Siete Villas de la Serranía, formadas por las villas de Villaluenga, Benaocaz, Ubrique, Grazalema, Archite, Cardela y Aznalmara. 

El nombre actual del castillo se remonta al siglo XVIII (1767), cuando en un mapa de Tomás López se denomina a dicha fortaleza con el calificativo de “Tavizna”.

Arquitectura:

Se trata de una típica construcción nazarí, hecha de mampostería, donde aún se puede observar el gran patio de armas con un aljibe o pozo, puesto que el castillo se ubicó en un emplazamiento rico en fuentes de agua abundante. 

Ceñido por una muralla de entre 1,1 y 1,2 metros de ancho, la puerta principal se encontraba en el lado sur, mientras que la Torre del Homenaje de planta cuadrada y un grosor de dos metros en sus muros, estaba ubicada en el lado este, con un acceso muy dificultoso, empinado y acodado. En uno de los ángulos de la torre se alza un vano de arco de medio punto con  aspilleras en una de sus caras. 

En el muro derecho existían dos saeteras de un metro de altura y diez centímetros de ancho, que conserva parte de sus almenas. Además existía otro aljibe con un muro de 40 centímetros de grosor, dos metros de largo y cincuenta centímetros de profundidad, en la confluencia de la muralla del norte con la del este. 

Este bastión se encuentra en estado de conservación muy deficiente, con algunas partes derruidas, como son los muros exteriores del castillo que componen la defensa. En su interior no existen muros que distingan habitaciones o recintos, salvo uno de la torre del homenaje, que ha mantenido parte del almenaje. 

Frente a la torre del homenaje se observan los restos de una torre pentagonal tal vez construida por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, y en el otro extremo de la plaza de armas se aprecia el arranque de otra torre cuadrada.