Ruinas Romanas de Acinipo
Cronología:
Entre los siglos I a.c. y III d.c.
Localización:

Enclavadas en un promontorio rocoso con vistas a la Sierra de Grazalema, y en el término de Ronda, dista de Setenil unos 5 Km. Se accede desde Setenil por la carretera CA-P-4223 hacia El Gastor y a unos 3 Km. desviándose hacia Ronda a la izquierda (señal RONDA 23KM.).

Historia:

Los restos romanos conservados corresponden al yacimiento arqueológico de Acinipo, población romana de la Bética, también conocida con el nombre de Ronda la Vieja. Localizada en una montaña caliza de origen terciario, con una altura superior a los 900 metros sobre el nivel del mar. Su prominencia en la depresión de Ronda le confirió un claro valor estratégico, que fue tenido en cuenta en época prerromana y romana a la hora de emplazar su núcleo poblacional.

Aunque la mayoría de los restos visibles son romanos, no podemos olvidar los importantes restos prehistóricos que posee el enclave. Los hallazgos más antiguos se remontan al Neolítico y sobre todo a la Edad del Cobre, donde se ha podido constatar una amplia lista de asentamientos relacionados con la gran concentración de necrópolis megalíticas que se documentan en la depresión, algunas muy próximas a éste emplazamiento.

También hay constatación de restos del Bronce Final Reciente, pertenecientes al siglo VIII a.C., aunque la mayoría de los restos mejor conservados se corresponden a época romana. Concretamente de esta época llama la atención fundamentalmente su Teatro, posiblemente uno de los más antiguos de la Península Ibérica, -ya que debió construirse en el último cuarto del siglo I a. C. y estar en desuso en el siglo III d. C.-; y el edificio mejor conservado del yacimiento, y símbolo de la ciudad.

Aunque también hay constancia de su urbanismo, con restos de lo que pudo ser el foro o la plaza pública de Acinipo, la presencia de viviendas privadas romanas a la entrada del conjunto y parte del sistema defensivo que rodeaba la ciudad y del que se conservan lienzos de murallas con torres circulares o cuadradas, destacando la puerta monumental sur de la ciudad. También se pueden ver parte de las termas publicas, conjunto de piscinas romanas que fueron perforadas por una serie de pozos de época árabe; y la necrópolis de la ciudad, ubicada junto a la puerta principal, en las laderas sur y nororiental.  Esto nos demuestra el auge urbanístico que adquiere Acinipo en los primeros siglos del Imperio y el fuerte desarrollo que alcanzó.

Arquitectura:

De la ciudad romana de Acinipo destaca sobre el resto de edificios su teatro, uno de los mejor conservado del conjunto arqueológico, y del que podemos distinguir varias de sus partes. Excavado en la ladera, de él se conserva el graderío, donde se ubicaba el pueblo, y que estaba organizado en seis partes separadas por pasillos escalonados, por donde se accedía a los asientos.

La escena estaba elevada en dos pisos, el superior con hornacinas para las estatuas de los personajes o dioses a los que se dedica la obra, y el inferior con puertas de acceso a los camerinos, mientras que el escenario se cubría con un cuerpo, a modo de pórtico, apoyado en el muro de la escena y en columnas corintias, de la que solo se conserva una. La base de este, excavada en la roca, conserva las huellas de los anclajes de los artilugios que se utilizaban para los telones y la tramoya en general.

El acceso desde la ciudad se hacia a través de los vomitorios o pasillos cubiertos, en forma de “L”, desde donde se accedía a la cavea, donde se encontraba la orchestra separada del pasillo que da acceso al graderío, por un pretil de casi 1 m de altura (balteus), con una inscripción monumental, tal vez la inscripción fundacional del teatro. El edificio se cerraba con un grueso y alto muro perimetral, del que apenas se conserva su traza.