Castillo de Chipiona
Cronología:

Aunque parece ser que se fundó sobre los restos de otro de origen musulmán, el actual castillo es fruto de la conquista cristiana de Chipiona por Fernando III el Santo en 1295.
Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, otorgándole la Junta de Andalucía en el año 1993 un reconocimiento especial como castillo.

Estilo:
Gótico
Localización:

El castillo, está situado en una posición dominante frente al mar, protegiendo con su presencia los corrales de pesca que se situaban en la línea de costa, así como el frente costero.

Historia:

La posición de Chipiona junto a la barra del Guadalquivir lo convertía, en una defensa decisiva que protegía la entrada del río, puerta fluvial hacia Sevilla e importante eslabón en la ruta comercial con América. Por tanto siempre fue un punto estratégico, que los musulmanes ocuparon en torno al siglo VIII, aunque de esta presencia en Chipiona se conocen poco detalles.

En cualquier caso, en esta ciudad debieron construir un pequeño núcleo de población y levantar una fortaleza en el mismo lugar que ahora ocupa el castillo, donde permanecieron hasta que Chipiona fue tomada por el rey Fernando III el Santo.

Con posterioridad Sancho IV, descendiente de Fernando III el Santo, la cedió al señorío de los Guzmanes, siendo Alonso Pérez de Guzmán quien mandó construir el castillo allá por el año 1295, quedando vinculada despues a los Ponce de León, futuros duques de Arcos, cuando don Fernán Pérez Ponce de León casado con doña Isabel de Guzmán, segunda hija de don Alonso, lo recibe como dote.
 
Su posición estratégica le permitió seguir funcionando como tal durante los siglos siguientes, sin embargo, poco a poco, fue perdiendo su primitivo uso y modificando sus estructuras para adaptarlas a otras funciones como uso residencial, defensivo e incluso como hostal, lo que lo ha conducido a su estado actual
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Arquitectura:

Apoyado sobre el firme rocoso natural, se trata de un edificio, en origen, de dos plantas cuadradas, cubiertas con bóvedas de crucería y ventanas ojivales con sus cuatro frentes almenados y sus muros calados por ventanas de apuntados arcos de tradición gótica.

El castillo con una sola torre de pequeño tamaño que se eleva por encima de los muros, está en contacto directo con el mar, y por su parte posterior cuenta con una especie de “loggia” con arcos de medio punto y una terraza superior, propia de fórmulas arquitectónicas palaciales más que defensivas.

La entrada al castillo se realiza a través de una pequeña puerta retranqueada entre los lienzos de la muralla y antecedida por una especie de atrio, quedando su interior articulado en torno a un patio central que vuelve a repetir esquemas próximos a fórmulas domésticas o palaciales.