Palacio de la Diputación Provincial de Cádiz
Cronología:  

Siglo XVIII

Estilo:

Neoclásico

Localización:

Localizado en la Plaza de España de la capital gaditana

Historia:

Edificio de estilo neoclásico construido entre 1770 y 1784, según diseño del ingeniero militar Juan Caballero. Formaba parte de un proyecto de mejora urbana redactado en la época que pretendía aprovechar el espacio delimitado por los baluartes de Santa Cruz y San Antonio para construir tres grandes edificios dedicados a la administración comercial de la ciudad: la Aduana, el Consulado y la Casa de Contratación. Concretamente sería este edificio destinado como sede de la Aduana. 

A lo largo del tiempo han sido varios los usos que se le ha dado al edificio, y así por su porte monumental fue elegido como Palacio de la Regencia durante el asedio de las tropas napoleónicas y residencia del monarca Fernando VII. De esta época destaca un hecho trascendental para la historia de Cádiz y España, porque será justamente frente a este palacio provincial donde por primera vez se lea el texto constitucional de 1812, y desde donde partirá la procesión cívica que proclamaba la Constitución liberal de 1812. 

Años más tarde, en 1862, sirvió de residencia a la reina Isabel II cuando ésta visitó la ciudad, y desde entonces, tras su primigenio uso como Aduana, ha sido sede compartida del Gobierno Civil, la Administración de Hacienda, la Administración de Correos y la Diputación provincial, hasta que en 1963, una vez construidos los edificios de la Delegación de Hacienda y el Gobierno Civil (actual Subdelegación del Gobierno) quedó como sede exclusiva de la Diputación Provincial.

Arquitectura:

De planta rectangular, este edificio responde al gusto ilustrado para la construcción de los edificios públicos que marca parte del reinado de Carlos III, destacando las líneas clásicas, severas y elegantes, y la piedra ostionera como material de construcción. 

En origen las dependencias estaban organizadas alrededor de tres patios, pero con motivo de la visita de la reina Isabel II, se cerró uno de estos patios interiores y se construyó el llamado Salón Regio, un Salón de Sesiones, de estilo isabelino y cuidada decoración, realizado -siguiendo el gusto ecléctico- bajo la dirección de Juan de la Vega, con tallas de Juan Rosado y pinturas de Juan Bautista Vivaldi.