Real Observatorio de Marina
Cronología:  

Su construcción comenzó en 1793, pero no entró en funcionamiento hasta 1797-1798

Estilo:

Arquitectura militar neoclásica

Localización:

Localizado sobre un cerro alto visible desde toda la Bahía de Cádiz, concretamente en la calle Cecilio Pujazón, s/n de la localidad isleña

Historia:

De finales del siglo XVIII su construcción se debe a las numerosas deficiencias que presentaba el Observatorio existente hasta entonces en la capital gaditana, de 1753 (fundado por Jorge Juan), y que provocan el traslado del Departamento Marítimo a la
Iisla de León y la construcción de un nuevo observatorio de Marina.

Para su construcción se eligió un solar comprendido en el cerro de Torre Alta, y se presentaron dos proyectos, por un lado el del militar y cosmógrafo gaditano Vicente Tofiño San Miguel y el de Gaspar de Molina y Zaldivar, más conocido como Marqués de Ureña.

Definitivamente, y tras salir seleccionado el proyecto presentado por el Marqués de Ureña, se comenzó con la obra el 3 de Octubre de 1793, dándosele uso cuatro años después.

La actual construcción que hoy se puede observar, nada tiene que ver con el proyecto inicial presentado, ya que a lo largo del tiempo han sido muchos los cambios y reformas que se le han realizado, primero de la mano del propio Ureña, quien modificó parte de la estructura que él mismo había ideado, y posteriormente por parte de los arquitectos Torcuato José Benjumeda ó Jose Antonio Laveaga.

En la actualidad se encuentra dividida en 3 secciones: Astronomía, Geofísica y Hora, y aún hoy sigue siendo uno de los centros científicos más importantes del mundo. Es aquí donde se establece la hora oficial de España, mediante una batería de relojes atómicos que desde su instalación en 1973, establece y mantiene la Escala de Tiempo Universal Coordinado (U.T.C.-R.O.A.).

Pero además el Observatorio alberga una interesante colección de instrumentos astronómicos, así como una biblioteca y archivo de gran valor, al conservar documentación administrativa y científica generada por esta institución desde su creación a mediados del siglo XVIII hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. No debemos olvidar que entre estos fondos se encuentran, cuatro valiosos incunables, algunas de las obras de los autores más destacados de la ciencia moderna (Newton, Boyle, Hooke, Riccioli, Galileo, Huygens, Fermat, Bernouilli), tratados españoles de gran interés, como los tratados de navegación de los siglos XVI-XVII y, por supuesto, la mayor parte de los libros publicados en la Europa del siglo XVIII sobre matemáticas, náutica, astronomía, geografía, construcción naval, artillería, física o historia marítima.

Arquitectura:

Se trata de un edificio que aunque en su origen tenía planta cruciforme, a partir de 1857 se modificó y se le dotó de la planta rectangular que hoy se observa.

La fachada principal si mantiene las trazas que Ureña planteó en su proyecto, y que recuerdan el palladianismo propio de las edificaciones militares inglesas de la época. Así también mantiene el pórtico y la misma configuración que diseñó el Marqués de Ureña, aunque ha perdido el tercer piso y la cúpula primitiva.

La cúpula actual se levanta sobre lo que antes constituía el segundo piso, y está caracterizada por la presencia de una semicúpula metálica giratoria desde donde se observaba el cielo.