Oratorio San Felipe Neri
Cronología:  

Siglo XVII-XVIII

Estilo:

Barroco andaluz

Localización:

Plaza de Santa Inés nº 1.

Historia:

Sede de las Cortes Generales y Extraordinarias de la nación española a principios del siglo XIX, se trata de uno de los más significativos edificios de la ciudad, por cuanto será éste el lugar en el que se elaboró la Constitución de 1812, hecho que ha quedado perpetuado para la historia en el conjunto de lápidas conmemorativas de los muros de su fachada. 

Su origen se encuentra en la llegada a Cádiz de la orden religiosa de los filipenses, quienes deciden construir un conjunto arquitectónico que englobara no solo un templo religioso, sino también algunas dependencias y viviendas. Así entre 1688 y 1719 se procedió a la construcción de este oratorio, según proyecto del alarife Blas Díaz y con la participación de los arquitectos Vicente Acero y Gaspar Cayón; los escultores y decoradores Luis Antonio de los Arcos, Juan Fagundo, Jerónimo Barbás y el pintor italiano Brinardell. 

En el año 1755 y como consecuencia del Terremoto de Lisboa que también se dejó notar en la ciudad de Cádiz, parte de su estructura quedó muy deteriorada, concretamente la cúpula encamonada de doble tramo y ocho ventanales, teniéndose que rehacer en 1764 por el maestro Pedro Afanador. 

Pero sin lugar a duda, será su disposición la que otorgó mayor relevancia al edificio, resultando ideal como sede de las sesiones de Cortes. Así tras acordar los filipenses su cesión temporal, pero sin perder su carácter sagrado pues quedó habilitada una capilla para celebrar la misa antes de cada sesión, el Oratorio sería ocupado por las Cortes Generales cuando estas se trasladan a Cádiz desde la vecina localidad de San Fernando. 

Para ello, su interior fue adaptado y transformado con una decoración efímera adecuada al nuevo fin por el ingeniero Antonio Prat. El retablo mayor quedó oculto por un cortinaje y ante él se dispuso un retrato de Fernando VII, cobijado por un dosel y flanqueado de dos columnas. Se habilitó una tribuna en la parte derecha para el cuerpo diplomático, mientras que la prensa fue alojada en la capilla del Sagrario y parte de las galerías superiores, donde también se situó al público. Los diputados ocupaban el cuerpo elíptico, centrado por las mesas del presidente y el secretario. 

Junto al Oratorio, y como parte de las dependencias del antiguo convento de los filipenses encontramos el Colegio de San Felipe, un centro de enseñanza al que acudieran los más ilustres gaditanos de la época y cuyo origen se remonta a 1835 tras la exclaustración de los Padres filipenses.

Arquitectura:

Este magnífico edificio presenta uno de los pocos ejemplos de planta elíptica del barroco andaluz. De cuidado diseño arquitectónico, heredero de la tradición manierista italiana, el exterior se articula mediante pilastras jónicas de orden gigante, entre las cuales se disponen las numerosas lápidas dedicadas a los diputados doceañistas. 

Mientras el interior está estructurado con varias capillas, donde destacan diversas piezas artísticas como en el retablo mayor el lienzo de la Inmaculada Concepción, de Murillo; o la capilla del sagrario con un bellísimo conjunto en mármol genovés presidido por un crucificado de madera tallada y policromada. 

También las capillas inmediatas a la puerta de acceso conservan dos destacados altorrelieves que representan la Adoración de los Magos y la Anunciación, realizados en el primer tercio del siglo XVIII por el escultor José Montes de Oca. Bajo el relieve de la Adoración de los Magos hay una Cabeza de San Juan Bautista modelada en barro por Torcuato Ruiz del Peral. 

Asimismo bajo el templo se abre una cripta que guarda dos mausoleos, uno dedicado al diputado doceañista Ramón Power y otro a los fallecidos en la represión del alzamiento liberal de 1820.